lunes, 21 de febrero de 2011


El sacerdote arrepentido.

Había una vez un Sacerdote que vivía creyendo que Dios existía. Al morir se dio cuenta de que no era así. El cielo era un mundo paralelo a la tierra. Se encontró con gente que conoció en vida pero muerta estaba ya. ¿Y Dios dónde está? Preguntaba él. ¿Dios? No, aquí no existe ningún Dios, ni Buda, Ni Jehová, Ni Yahveh, decían todos a coro. ¿Pero entonces cómo fue que pasó? Volvía a preguntar él. Un anciano que se veía muy joven contesto: Aquí no hay ningún Dios, sabemos que eres sacerdote, lo que si hay es paz, cosa que buscaste siempre. 

Cada cuanto se asomaba a la tierra y decía para si mismo ‘’Podría haber tenido sexo, bebido, hubiera podido probar drogas, ir a fiestas…’’ Arrepentido vivió en paz toda la eternidad.

Cosas que dan lastima.


Termino de cortarse las uñas de la mano derecha, cuando la interrumpió un niño de la calle.

-¿Un peso?
-Toma.
Empezó a cortarse las uñas de la mano izquierda
y regresó el mismo niño.
-¿Otro peso?.
-¿Qué?! … ay bueno, esta bien, vete niño.
Tomó el cortaúñas con la mano izquierda, extendió el dedo índice.
-¿Un peso?
-Niño, otra vez, pero… tu, yo… toma, son 5 pesos, lárgate.
- Más…
-¿Qué?...
-Más, dame más…
-Escucha niño, te llevo dado no sé cuanto, por favor, vete, dáselo a tus padres, cómprate dulces… no se… !ay¡, esta bien, por favor, vete, es muy tarde para ti, no importa que ya estés acostumbrado… ¿Si eso piensas?... mira no tengo hijos pero tu no debes tener menos de 5 años, anda ve con tus padres, entrégales el dinero y…
Como un rayo que rompe el silencio pasó una moto, 2 hombres enmascarados apuntaron a la muchacha sentada en una banca verde, estaba con su hijo, charlando de cosas que dan lastima, ella gritó, el niño volteó, se interpuso entre la bala y ella.
La muchacha se quedó viendo el cadáver del niño, terminó de cortarse las uñas de la mano izquierda. Se levantó. Cogió su bolso. Recogió el dinero que le había dado al niño y se fue.