jueves, 5 de mayo de 2011

Querido vecino


Ayer mataron a mí querido vecino,

Civilizaciones enteras por conquistar, el respeto es verdad,

Y quien sabe hasta cuando nos volveremos a ver,

El cielo o el infierno, ahora a conquistar.


Oh querido vecino, a tus hijos ya no podrás desnaturalizar

Y ahora solos fingen no estar solos,

Por un obsceno apetito de poder, enloqueciste y enloquecimos.

Pero yo sé como nos puedes sacrificar.


Ya lo dicen los periódicos, tu perfil extraño,

Hombre malo, sí, la vida es falsa y egoísta, también.

Hombre mago: capaz de entrenar libélulas gigantes

Y estrellarlas en estrellas, hombre malo, sí, querido vecino, también.


Cosa rara: la caja con cerebro y en menos de ciento cuarenta… te descubrí

Tierno vecino, y vi pájaros con alas extrañas volar y lo escribí

Querido vecino, sin límites y horizontes que conquistar

Viendo como ves la luna y como crecen tus garras, entonces lo entendí.


Ya no, querido vecino, pelearas por tu jardín, osana en el cielo, osana en las alturas.

Es más amigo no mío, hasta tu muerte un milagro es, un mal buen presagio.

A mi no me gusta la muerte de nadie, pero la tuya me alegró mucho

No sonrío demasiado, por que ayer mataron a mi querido vecino: Osama Bin laden.






El error más grande de Dios.



La naturaleza está enojada, 
llora y hace que mi casa se inunde
El descaro del humano misántropo 
hace que nada le guste,
Pero en lo obscuro, en la noche, 
se preocupa por los peces,
Y escucha a lo lejos: 
pesca, pesca, pescador, peces de color.

Naturaleza es rey y reina todo; 
manda al sol a cegar nuestras miradas, para no ver.
y como un misántropo en el lodo 
como un pinche loco, en el lodo
las pupilas dilatas por la libido están
y la luna en el mismo sitio que ayer.

Ahora y una vez más, 
regresó el futuro.
Los animales venden el alma al diablo, 
por ¡que es su alma y la venden si quieren.
Quedan sólo los arboles
solos,
que solo esperan la terrible ingratitud humana.

El viento sopla y hace un ruido, 
como que quiere llorar pero no puede.

El mar es el único sobreviviente a esta equivocación,
Mis pies, el camino, y ciertos libros
me obligaron a no mirar más allá de lo que ven mis ojos,
Quisiera pasar mucho tiempo mirando el mar,
porque es aquí
Donde descubro:
el error más grande de Dios.

Me gusta publicar entradas en mi blog.

Me gusta publicar, entradas en mi blog,
porque por que, por qué, nadie me lee.

Los patos, las estrellas y el tictac.


Dicen en la calle que yo soy extraño

Que si hablo con los patos es para encontrarlo.

¿Qué si a quien? ¿Qué por que?

Y yo digo, cállense.


Suelo hablar con los extraños y encontrarlos algo extraños

Y empezar a recordarte y recordar…

Cuando nos sentamos, a ignorar gente que no

Conocíamos y creíamos que eran tan estúpidas

Mediocres y muchos adjetivos negativos más.

Y soñábamos ser lo que siempre quisimos ser

Y nunca pudimos ser.


Y dejábamos que las estrellas nos contaran

A nosotros, todos los cretinos del planeta tierra en la tierra.

Y luego la gente idiota, nos miraba de una forma tan idiota

Mientras el reloj, aturdía la pared.

Con su tic tac…




Dios apesta, pero apesta rico.



Dios mandó a su hijo, y lo matamos
por eso él nos mata a los hijos que amamos.

Dios hizo el mar, el cielo y no sé cuantas cosas más en siete días,
Y yo solo soy un hombre cualquiera, que me avergüenzo, que me canso,
Y que no hago más que decir estupideces, platicar con gentes y la sombra de las gentes.


Dios dice que está presente en todos lados,
OVNI-presente él.

Pero eso no importa, Dios me debe ya tres muertos: mi primo, mi abuela,
Y mi tía Ruperta la fea; tan buena y fea.
Ojalá que resucitara mi tía Ruperta la Fea, ¡Jesús qué!


Lo que pasa es que en el fondo,
Dios ya se cansó de jugar.

Ya se cansó de jugar con sus soldaditos de plomo, ¡Que polvo! Plomo.
Juega Dios, juega con estos juguetitos tuyos.
Mientras aquí todo apesta, pero apesta a Dios.

lunes, 2 de mayo de 2011

El rencor de la muerte


Hoy morí. Y no me morí por que yo quisiese morirme, es más, ni me acuerdo el porqué estoy muerto.

Como el humo de una vela recién apagada, mi alma desalojó ese disfraz caduco de carne, pellejo y huesos. Mi espíritu se elevó tanto que no pude distinguir si mi familia estaba sonriendo o llorando, yo creo que estaban llorando, porque es lo más común que la gente hace cuando alguien muere. La muerte me llegó, sí, y todo se convirtió en color muerte, hasta el viento.

Camino a mi destino todo huele a noviembre, así como a entierro o como a muerte, no lo se muy bien. Ojala pudiera devolver el tiempo, pero comprendo que llegó mi turno, y por hoy al menos es lunes, mañana inevitablemente será martes y quizás, solo quizás, el miércoles conozca a Dios, le estreche la mano como buena persona educada y le diga: Mucho gusto, gracias por enviar a buscarme pero hubiera preferido quedarme allá, no aquí que es el mas allá, sino allá que es allá solamente, pero gracias de todas formas.

Yo supongo que la muerte ha de estar loca, desequilibrada, chiflada y loca. Porque díganme si sabe alguien de qué sirve que la gente muera. La muerte: tan absurda y sinsentido. Solo la muerte apaga un amor encendido, solo a la muerte se le ocurre que las lagrimas de mi mujer y mis hijos humedezcan los ruidos, y al final la muerte solo entiende la misión de la muerte. Tanto pasar, para terminar siendo un hombre sin amor. Mientras tanto mi cuerpo se vuelve monte, pasto y posiblemente un árbol. Las larvas son ya las únicas que se preocupan por mí, alguien pisa el pasto mientras las larvas se vuelven moscas que agitan sus alas en el cielo azul.

Los humanos no hemos de comprender tal ilusión, solo un frio y absurdo pensamiento absorbe la cosa gris: no entender el mero rencor de la muerte. Siento todo cuanto pienso… me estremezco por completo.