No te había olido, nunca habías estado tan cerca de mí, y como nunca habíamos estado muy cerca, los dos, no te había olido. Fue un buen momento, el de olerte, que yo ya había dicho que no recordaba cómo olías... estaba claro el porqué no recordaba ese hecho, hasta hoy, nunca te había olido.
Te vi por el reflejo de las ventanas, te acercaste, quería saber qué color vestías. El reflejo en la ventana no me dejaba ver tu color, pero no quería, no tenía que voltear, porque cuando te veo...
Y te acercaste, me preguntaste algo, me asfixié, no podía responderte, no soportaba esas ganas de tenernos allí, tan cerca y que fuéramos tan indiferentes, tan inocente tú de mis sentimientos, y me dieron ganas salir a gritar, de correr, de huir, de vomitar al verte y de pronto...
...te olí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario