Regresa querido Ernesto:
y que contigo regresen las nubes negras,
las bajas temperaturas sureñas,
las gotas y las calles inundadas.
Regresa Ernesto
y que contigo regrese mi gripe
o gripa, pero que regrese,
contigo.
Regresa Ernesto
para que contigo se vayan las clases
y regresen los días de café con
galletas, de animalitos.
Regresa Ernesto
regresa por favor,
regresa con tu lluvia
y llévate este sol.
Y si no piensas regresar
pues no regreses, pinche Ernesto
porque acá, nadie te va a extrañar
como yo.
Nota: Ahora entiendo la importancia
de llamarse Ernesto de mi querido
Oscar Wilde

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